Cuando nos convencemos de que no podemos encontrar a la pareja adecuada…

Tratamos de convertir a la pareja que tenemos en la que queremos. Hay dos maneras de hacer esto. Primero, necesitamos ver a quienes tenemos y decirnos que es una persona diferente. La otra manera es tratar de arreglar lo que tenemos. Ninguna de las dos maneras funciona. Cuando no somos honestas con nosotras mismas acerca de quién es realmente nuestra pareja, acabamos desilusionadas o desengañadas. No es culpa de ellos, es nuestra. Debemos estar claras acerca de lo que queremos de una relación, ya sea ésta social, de negocios o íntima. Entonces debemos tomar la decisión de esperar por exactamente lo que queremos. Si quien tienes no es lo que quieres, ¡dilo! No es nuestra tarea cambiar a la otra persona.  Si compramos un par de zapatos y no nos sirve…

¿debemos usarlos y sufrir o llevarlos de vuelta a la tienda?

Ivanla Vanzant, En Actos de Fé, 199

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open book.

Saludos, luego de un descanso navideño volvemos a conectarnos con los escritos sobre este tema. He pensado y repensado en varias ocasiones desistir de escribir porque no he obtenido la reacción que esperaba de las personas que ingresan al blog. Y me he sentido desalentada. En el tiempo que está este blog que ahora en febrero se cumple un año solo una persona me ha contactado para pedir información y compartir sus interrogantes. Aunque entran personas y ven los contenidos no hay comentarios, no hay opiniones, en fin que tengo la sensación de escribir al espacio y la respuesta que se recibe es del silencio.

No obstante, a través del facebook una persona me ha contactado y me ha hecho llegar un enlace del libro de Carol Grever,  titulado Mi esposo es gay, una guía para que la mujer sobreviva a la crisis, publicado traducido al español en 2001. Al leerlo me reanime en escribir nuevamente para citar algunas partes interesante que expone Grever.

Comenzaré con el concepto de

La Pareja Perfecta

Carol expone su experiencia y nos relata:

¨ El primer año de matrimonio seguimos el patrón convencional de nuestras familias. Vivíamos en una residencia para estudiantes de posgrado y, aunque pobres, éramos felices. En nuestro primer aniversario mi doctor confirmó mi embarazo. Nuestro segundo hijo nació veintisiete meses después del primero. Durante ese lapso, vivimos en cinco ciudades distintas, buscábamos trabajos de verano que coincidieran con el final de los trimestres, y trabajamos para mantener a una familia que crecía. Terminamos residiendo en Portland, donde Jim obtuvo su primer puesto profesional como administrador de empresas de la iglesia cristiana más grande de Oregón. El dinero no nos alcanzaba, pero con ayuda de mis padres seguí persiguiendo mis sueños y estudié literatura inglesa. Mi ilusión era ser maestra en la universidad.

 Como toda familia joven hacíamos malabares; en aquellos años estábamos tan ocupados que apenas lo recuerdo. Los años que vivimos en Portland fueron una época de intenso crecimiento para ambos, aunque al principio mi ingenuidad infantil permaneció intacta. Dábamos la impresión de ser la joven pareja perfecta pero lentamente comencé a experimentar dudas y miedos cada vez mayores. Algo importante nos hacía falta. Empecé a deprimirme cada vez más, engordé diez kilos y casi siempre me sentía sola y abrumada. Mi depresión llegó a su punto culminante cuando un día lluvioso me senté en el piso de la cocina sujetando un chuchillo contra mi vientre, pensando que lo más fácil era morir. El llanto de mi hijo me hizo volver a la realidad: alguien necesitaba de mí y yo tenía que estar para él. Ese día, mi sentido de responsabilidad maternal salvo mi vida.

 Los pensamientos suicidas me enviaron a terapia, pero tras semanas de trabajar con un terapeuta con el que no me llevaba bien, nada se resolvió. Así que huí. Decidí llevarme a Stephen, nuestro hijo, e irme a casa de mis padres que vivían en Tulsa, bajo el pretexto de que iba a un curso de verano. No podía admitir, ni si quiera a mi misma, que ésta era una separación de prueba, pero sabía que el tiempo y la distancia eran fundamentales para mi supervivencia. Añoraba estar bajo la grata protección de mis padres.

 El verano que pasé en Tulsa fue un aprendizaje en muchos sentidos. En primer lugar, comprendí que no podía ser feliz en mi mundo infantil. En efecto, uno nunca puede volver al pasado e instalarse en un espacio que pertenece a la memoria. El refugio de mi niñez se había convertido en un lugar represivo en mi vida adulta. Cuando pasaron seis semanas, comprendí que debía enfrentar mi vida en Portland. Stephen y yo regresamos a casa. Meses mas tarde, me embaracé por segunda vez. Ya con dos bebés en el panorama, supe que tenía que hacer que mi matrimonio funcionara. Le dimos a Gary la bienvenida al mundo en el mes de enero siguiente.

 Sin embargo, no sabía que por aquella época Jim había comenzado a probar sus “tendencias homosexuales”. Sus experimentos le provocaron agudos sentimientos de angustia, debido a su rígida educación. Pero estas acciones le enseñaron también una de las mejores técnicas de supervivencia para los años venideros: aprendió a separar acciones y sentimientos. Se volvió un experto en llevar vidas paralelas: una como esposo, padre y profesional religioso, y la otra como un hombre gay anónimo. Ambas identidades podían guardarse con cuidado en sus respectivos compartimientos y recurrir a ellas, según dictaran las circunstancias. Estoy convencida de que esta capacidad para esconder su otra identidad lo salvó de la locura. Cuando ocultaba sus prácticas homosexuales, y las apartaba de su mente, en verdad podía olvidarlas para así evitar el antiguo sentimiento de culpa que se había grabado en él desde la cuna. Ésta era la clave de su supervivencia.¨

Cuántas veces proyectamos que tenemos el matrimonio perfecto, que somos la pareja perfecta, que vivimos en armonía. Sin embargo, nos embarga un sentimiento de soledad, no sentimos que somos amadas, no recibimos reciprocidad de besos, abrazos, caricias. Vivimos en un distanciamiento estando acompañadas. Cada año hay más distanciamiento de parte de tu pareja, cada vez él procura estar ocupado con su trabajo, con sus intereses y no desea compartir con una viajes, salidas, porque siempre hay algo más urgente, importante, es decir somos relegadas a ser la niñera, ama de casa, la todo y sin reconocimiento y demostraciones de amor.

Vamos, a finalizar con las siguientes preguntas.

  • ¿Por qué los gay se casa con mujeres tradicionales y heterosexuales

  • ¿Para qué se casan?

  • ¿Por qué sus esposas no sospechan?

  • ¿Cómo es posible que las mujeres estén tan ciegas, en algunos casos incluso durante décadas?

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Intereso conocer si este blog es útil para usted. Toda observación es bienvenida. Favor de indicar si haría modificaciones y que temas se deben exponer. ¿Cuál es su preocupación, interés o necesidad? Le agradeceré su honestidad dado que el objetivo principal es exponer material informativo y educativo para reflexionar sobre este problema de pareja.

Despedida de año y un recomenzar de vida

Se acerca las despedidas del año, y todas y todos hacemos resoluciones para el nuevo tiempo que ha de comenzar. Y muchas personas utilizan este momento de compartir intimo en familia para cambios drásticos como la separación y el divorcio. Aunque no es una ocasión para anunciar estos cambios algunas personas se atreven a cruzar ese umbral y ha ocasionar dolor en estos días de celebración. Esa fue la experiencia que viví, mi ex me hablo del divorcio un día de año nuevo. Aunque entiendo que ha sido lo mejor que me pudo haber pasado haber finalizado con una gran mentira, creo firmemente que reflejo la crueldad de una persona egocentrista. El tiempo, la distancia y la perseverancia hacen posible que una sane sobre el proceso y en particular no convertir estas festividades en dolor y tristeza. Les convido a la vida amorosa y familiar con personas de sentimientos amorosos. No permitan que personas toxicas les dañe su existencia y eso está en sus formas de decidir.

Empañetando nuestra relación de pareja

¿Cuántas de nosotras anda enamorada de la idea del matrimonio?, Andamos idealizando la familia perfecta, el marido, los hijos e hijas, el hogar, las rutinas para realizar la vida cotidiana. En fin construir la familia destinada para la realización ciudadana, cristiana y familiar.

Y cuando nos enfrentamos a la realidad de que en nuestro caso eso es un ideal en la mente pero que nuestra vida de casada no es real. Nos sentimos responsables,  ¿cuál es el fallo que habita en mí? Esa es la pregunta que choca dentro de las paredes del pensamiento.  Y muchas forzamos la realidad para aparentar que sostenemos una familia común. Nos dedicamos a empañetar todas las acciones que nos remiten en contra del ideal de familia. Pensamos y decimos: todos tenemos defectos, qué hombre casado no es infiel, todo matrimonio que conozco tiene dificultades, todo no es perfecto, hay hombres que son alcohólicos, otros morosos, despreocupados, bisexuales, con fantasías sexuales, nadie es perfecto. De esa forma de pensar logramos amortiguar la sensación constante de insatisfacción que poseemos en la relación de vida conyugal. Esos pensamientos  los denominamos formas de empañetar la realidad que nos choca de frente a la mirada crítica sobre nuestra pareja.

Ahora te pregunto, qué pensamiento creas para justificarte mantenerte en una relación de pareja que tú misma sabes que no te conduce a sentirte feliz?

Bisexualidad es una ilusión

Se oye a todas horas, y lo he oído por años: ¨Mi marido no es gay, él es bisexual.¨ O estos tipos de maridos que plantean: ¨Bajo ninguna circunstancia soy gay, tengo tendencias bisexuales.¨ Cuando comencé a aconsejar las esposas con sus parejas gay acababa enojada cuando esas expresiones comenzaban la conversación luego de las presentaciones formales.  Estaba en las etapas en que comenzaba mi propia recuperación del coraje a causa de las mentiras y del engaño de mi ex-marido durante nuestra unión que estaba todavía era demasiado reciente.

Hablemos de la realidad, ¿de todos modos cuál es la bisexualidad? ¿Un hombre casado que tiene sexo con su esposa pero todavía desea tener sexo con un hombre? ¿Un hombre que vive una vida públicamente heterosexual con una esposa y sus hijos, mientras por mantiene encuentros homosexuales clandestinos? ¿Un hombre que necesita a un hombre cuando está con una mujer?  Pienso que la bisexualidad es una excusa. Es una ilusión del hombre gay creando un escenario que permita estar en ambos estilos de comportamiento. Y para sus esposas heterosexuales es una falsa ilusión, creando una justificación para mantenerse casados.

Si la pareja de casados decide permanecer juntos por cualquier motivo eso es una opción que las mujeres deben tomar. Pero utilizar el concepto de la bisexualidad para justificar solo pospone lo inevitable de hacer frente a la cuestión verdadera.

NOTA: extractos obtenidos del libro La lista de control para esposos gay y  mujeres que preguntan de Bonnie Kaye, M.Ed.(2010)

Resignación

Resignación, capacidad de una persona de aceptar las adversidades. Tiende a conformarse de su situación, dado que entiende no la puede remediar y por lo tanto, tiende a vivir con esa situación sin  tratar de cambiarla.

Así se encuentra muchas mujeres en su relación de pareja, se resigna, se conformar por el miedo de cambiar su situación. Es una especie de paralización de acción transformadora. Se congelan y tratan de vivir en conformidad. Tengo una amiga que me dice que todos los matrimonios tienen sus problemas y si decide cambiar de pareja, para qué, porque a vivir la misma experiencia de tener problemas. Es decir mejor malo conocido que malo por conocer, eso es conformismo.

Cuando una mujer  descubre que su marido o pareja es homosexual, también descubre que no lo podrá cambiar de orientación sexual. La gran mayoría de las mujeres comienza a negociar consigo si resignarse y conformarse con su situación. Dado que depende económicamente de él.  Tendemos como mujeres maltratadas a anteponer nuestra salud física, emocional y psicológica, antes de decidir abandonar la relación.

Estás tú en esa situación,  tenemos la salida de ese proceso doloroso, comunicate a casadacongay@gmail.com

Convocatoria

Se anuncia la creación de un grupo de discusión y reflexión.

Instamos  a integrarse a mujeres heterosexuales

casadas con gay;

o,  que sospechen que su pareja es bisexual o gay ;

o, en el proceso de separación;

o, ya divorciadas de homosexuales o bisexuales.

Se convoca a una reunión semanal con el propósito de dar y recibir apoyo. Favor de comunicarse a casadacongay@gmail.com e indicar su disposición. A través de este correo le hacemos llegar los datos. Cuento contigo para crear este espacio de dialogo.

 

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